300 Abdominales

Programa de 300 abdominales

71-80 abdominales

Si en el test haces 71-80 abdominales
Día 1
60 segundos entre las series (o más)
Día 4
60 segundos entre las series (o más)
Serie 1 15 Serie 1 16
Serie 2 19 Serie 2 19
Serie 3 19 Serie 3 19
Serie 4 15 Serie 4 16
Serie 5 15 Serie 5 16
Serie 6 max (mínimo 18) Serie 6 max (mínimo 20)
Día 2
60 segundos entre las series (o más)
Día 5
60 segundos entre las series (o más)
Serie 1 16 Serie 1 16
Serie 2 19 Serie 2 20
Serie 3 19 Serie 3 20
Serie 4 15 Serie 4 17
Serie 5 15 Serie 5 17
Serie 6 max (mínimo 19) Serie 6 max (mínimo 20)
Día 3
60 segundos entre las series (o más)
Día 6
60 segundos entre las series (o más)
Serie 1 16 Serie 1 16
Serie 2 19 Serie 2 21
Serie 3 19 Serie 3 21
Serie 4 16 Serie 4 17
Serie 5 16 Serie 5 17
Serie 6 max (mínimo 19) Serie 6 max (mínimo 21)
 
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Por qué los atletas siguen haciendo abdominales

Pregúntale a un entrenador de casi cualquier deporte de dónde viene la potencia y, tarde o temprano, la respuesta apunta al centro del cuerpo. El core te estabiliza y ayuda a canalizar la fuerza entre la mitad superior y la inferior, y por eso un ejercicio tan básico como el abdominal ha seguido presente en programas de entrenamiento serios mucho después de que llegaran opciones más sofisticadas. Desarrolla una fuerza del tronco que aparece, de formas ligeramente distintas, en una sorprendente variedad de disciplinas.

En los deportes de resistencia, el beneficio consiste sobre todo en mantener la eficiencia cuando estás cansado. Un core fuerte estabiliza la zancada de un corredor, alivia la carga sobre la zona lumbar y ayuda a mantener la postura a lo largo de los kilómetros. Los nadadores confían en él para conservar una forma larga y aerodinámica en el agua, reduciendo la resistencia y enlazando el tirón de los brazos con la patada de las piernas. Los ciclistas se apoyan en él para mantener una posición estable sobre la bici durante horas y para transferir más de su esfuerzo directamente a los pedales, en lugar de perderlo en un torso que oscila.

Los deportes de campo y de cancha piden algo más explosivo. El fútbol, el baloncesto y juegos similares se construyen sobre esprints, saltos, recortes y cambios de dirección repentinos, y un core resiliente lo sostiene todo, favoreciendo el equilibrio en las caídas y ayudando a generar potencia en patadas, tiros y pivotes. También actúa como amortiguador, absorbiendo parte de los golpes que llegan con el contacto y los cambios bruscos de ritmo.

Donde un deporte premia el control fino, el core hace un trabajo más silencioso. Los gimnastas dependen de la fuerza del tronco para el dominio que exigen los giros y los equilibrios. Los artistas marciales canalizan la potencia de los golpes a través de la zona media y la usan para mantenerse firmes. En deportes de rotación como el golf y el tenis, buena parte de un swing o un saque es en realidad el core desenroscándose, así que el acondicionamiento del tronco tiende a traducirse en un movimiento más limpio, más potente y más repetible.

Los abdominales también aparecen en el entrenamiento adaptado y en la rehabilitación supervisada, donde pueden ajustarse a las necesidades de cada persona para ayudar a reconstruir gradualmente la fuerza del core como parte de un plan guiado. En todo ello, un tema se repite: primero la técnica. Un movimiento controlado con una alineación correcta es lo que hace que el ejercicio valga la pena, y los entrenadores lo recalcan precisamente porque una repetición apresurada y descuidada devuelve poco y arriesga tensiones. Usado así, el abdominal sigue siendo una pieza sencilla y fiable del rompecabezas, no un milagro, que es probablemente la razón por la que ha perdurado.