61-70 abdominales
| Si en el test haces 61-70 abdominales | |||
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Día 4 60 segundos entre las series (o más) |
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| Día 2 60 segundos entre las series (o más) |
Día 5 60 segundos entre las series (o más) |
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| Serie 1 | 13 | Serie 1 | 14 |
| Serie 2 | 18 | Serie 2 | 18 |
| Serie 3 | 18 | Serie 3 | 18 |
| Serie 4 | 13 | Serie 4 | 15 |
| Serie 5 | 13 | Serie 5 | 15 |
| Serie 6 | max (mínimo 16) | Serie 6 | max (mínimo 17) |
| Día 3 60 segundos entre las series (o más) |
Día 6 60 segundos entre las series (o más) |
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| Serie 1 | 13 | Serie 1 | 14 |
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| Serie 3 | 18 | Serie 3 | 18 |
| Serie 4 | 14 | Serie 4 | 16 |
| Serie 5 | 14 | Serie 5 | 16 |
| Serie 6 | max (mínimo 16) | Serie 6 | max (mínimo 17) |
Abdominales bien entrenados: estética y función
De los músculos abdominales fuertes se habla sobre todo por cómo se ven, y es cierto que una zona media definida es un objetivo habitual en el fitness. Pero la visible "tableta" no es más que la superficie de algo más útil. Los mismos músculos que crean ese contorno también hacen un trabajo silencioso y constante cada vez que te pones de pie, giras, levantas algo o recuperas el equilibrio, y esa segunda función es sin duda la más valiosa.
En el plano estético, unos abdominales entrenados se leen como tono y definición: el recto abdominal mostrando su forma segmentada, una cintura que se mantiene proporcionada respecto a los hombros y la espalda, y un porte erguido que sencillamente transmite más aplomo. La buena postura es parte del efecto. Un core que te mantiene erguido cambia cómo se lee todo el físico, a menudo más que los propios músculos.
El lado funcional es donde estos músculos realmente se ganan el sueldo. Trabajando en conjunto con los músculos de la espalda, los abdominales ayudan a estabilizar la columna y a mantenerla en posición neutra, lo que favorece una buena postura y puede ayudarte a evitar el encorvamiento que deja la zona lumbar molesta al llegar la tarde. Son centrales para el equilibrio, y te estabilizan en movimientos rápidos o incómodos. También están en la encrucijada del cuerpo, transfiriendo fuerza entre la mitad superior y la inferior, que es la razón por la que tanta potencia atlética parece originarse en el centro. Incluso la respiración se apoya en ellos, ya que los músculos del tronco sostienen la mecánica de una respiración completa.
Aquí es donde encaja el abdominal. Trabaja el recto abdominal de forma directa a la vez que involucra a los músculos del core que lo rodean, se adapta con facilidad a variaciones más difíciles o más fáciles y no necesita más equipamiento ni espacio que un trozo de suelo. Esa accesibilidad es una ventaja real. Un ejercicio que de verdad puedes hacer, en cualquier sitio, en un día ajetreado, suele ganarle a otro más sofisticado que no dejas de saltarte.
La salvedad honesta es que ningún ejercicio por sí solo construye un core completo, y los abdominales no reducen nada de forma localizada por sí mismos. La definición visible que alguien tenga depende de mucho más que de los encogimientos. Tratados con sensatez, eso sí, los abdominales son un buen aliado: hechos con técnica limpia, de forma constante y combinados con otros movimientos que trabajan el core desde distintas direcciones, pueden ayudar a favorecer tanto el aspecto como la función cotidiana de una zona media bien entrenada, como parte de una rutina activa.